ella, él, ¿ello? Suecia y la neutralidad de género.

 

Para la mayoría de la gente, Suecia es un paraíso para las mujeres emancipadas. Tiene el porcentaje más alto de mujeres trabajadoras del mundo, y las mujeres consiguen dos tercios de todos los diplomas universitarios. La baja parental estándar es de 480 días, y 60 de esos días están reservados exclusivamente para los padres. En 2010, el Foro Económico Mundial designó a Suecia como el país con más igualdad de género del mundo.

Pero para muchos suecos/as, la igualdad de género no es suficiente. Muchos están empujando a la nación nordica a ser, no sólo igualitaria en cuestión de género, sino neutral. La idea es que el gobierno y la sociedad no tolere ningún tipo de distinción entre sexos. Esto significa que la sociedad debería mostrar sensibilidad hacia aquellos que no se identifican ni con el género masculino ni con el femenino, incluyendo el permiso a cualquier tipo de pareja a casarse. Pero esa es la parte menos radical del proyecto. Lo que muchos activistas de la neutralidad de género persiguen es una sociedad que elimine totalmente los roles de género y estereotipos tradicionales, hasta los niveles más cotidianos y mundanos.

Los activistas hacen lobby para que los padres y madres sean capaces de elegir cualquier nombre para sus hijos (actualmente existen sólo 170 nombres unisex reconocidos en Suecia). La idea es que los nombres no deberían estar ligados a un género, así que sería aceptable que unos padres llamaran, por ejemplo, a su hija Juan, o a su hijo Isabel. Una compañía sueca de ropa para niños ha eliminado las secciones de “niño” y “niña” en sus tiendas, y la idea de vestir a los niños/as de modo neutral se ha discutido ampliamente en diversos blogs sobre educación. Este catálogo sueco de juguetes decidió recientemente dar la vuelta a la situación, mostrando a un niño vestido de Spider-Man empujando un carrito de bebé rosa, mientras una niña en vaqueros conduce un tractor amarillo.

La Asociación de Bolos de Suecia ha anunciado sus planes para unificar los campeonatos de bolos masculinos y femeninos, para hacerlo un deporte neutral. Los políticos socialdemócratas han propuesto instalar baños públicos neutros, de modo que los usuarios no se sientan obligados a categorizarse en “hombres” o “mujeres”. Muchas escuelas de infantil han prohibido cualquier referencia al género de los alumnos, y llaman a los estudiantes por sus nombres de pila, o bien se refieren a ellos como “amigos” (N.T.”buddies”, en inglés, no implica género). Creen que esta medida llevará a la práctica las indicaciones del curriculum nacional acerca de que las escuelas de preescolar deberían “luchar contra los patrones de género tradicionales” y dar a los niños y niñas “las mismas oportunidades para desarrollar habilidades e intereses sin verse limitados por los roles de géneros esterotipados”.

Imagen tomada de Time.com

Este mes, el movimiento por la neutralidad de género alcanzó un hito: días después del Día Internacional de la Mujer, un nuevo pronombre, hen, se añadió a la versión online de la Enciclopedia Nacional del país. La entrada define hen como “un pronombre personal neutro que se propone como alternativa a él (han) y ella (hon)”. El anuncio de la Enciclopedia Nacional trajo consigo un encendido debate acerca de la neutralidad de género, que ha estado reflejándose en las columnas de los periódicos suecos, estudios de televisión y blogs de paternidad y feminismo.

Todo ello suscitado, además, por la publicación del primer libro infantil en género neutro, Kivi y Monsterdog. Cuenta la historia de Kivi, que quiere un perro para hen cumpleaños. El autor, Jesper Lundqvist, introduce muchas palabras neutras en el libro. Por ejemplo, las palabras mammor y pappor (mamás y papás) son sustituidas por mappor y pammor.

La palabra hen fue mencionada por primera vez por lingüistas suecos en los 60, y en 1994, el lingüista Hans Karlgren sugirió añadir hen como nuevo pronombre personal, por razones práctias. Karlgren estaba intentando evitar la molestia de él/ella que dificulta la escritura, e inventó una sola palabra que “nos permite hablar de una persona sin especificar su género”. Argumentó que podría mejorar la lengua sueca y darle más matices.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta política de intromisión en la lengua sueca. En una reciente entrevista para la revista Vice, Jan Guillou, uno de los autores más conocidos del país, se refirió a los defensores de hen como “activistas feministas que quieren destruir nuestra lengua”. Otros críticos creen que puede ser psicológicamente y socialmente dañino, especialmente para los niños. Elise Claeson, columnista y experta en género en la Confederación Sueca de Profesiones, ha declarado que los niños (y niñas) pequeños pueden confundirse con la sugerencia de que hay un tercer género, en medio, justo en un momento en el que sus mentes y cuerpos se están desarrollando. Los adultos no deberían interrumpir el descubrimiento infantil de su propio género y de la sexualidad, concluye Claeson.

Puede que Claeson tenga razón. El sistema educativo sueco ha acogido esta reforma sin reservas, probablemente demasiado rápida y ansiosamente. El pasado otoño, 200 docentes asistieron a una conferencia ofrecida por el gobierno acerca de cómo evitar “los patrones tradicionales de género” en las escuelas. En Egalia, una moderna escuela de preescolar en Estocolmo, todo -desde la decoración a los libros y juguetes- está cuidadosamente seleccionado para promover una perspectiva igualitaria de género, y para evitar presentaciones tradicionales de género y roles paternos. Los profesores intentan exponer a sus alumnos a las menos “expesiones de género” posibles. En Navidad, el personal de Egalia reescribió un villancico tradicional a “hen hace tartas todo el día”. Cuando los estudiantes juegan a las casitas, se les anima a incluir a “mamá, papá y niño/a” en sus familias imaginarias, así como a “papá, papá, niño/a”, “mamá, mamá, niño/a”, o cualquier otra combinación.

Imagen tomada de Gender and Technology Spring 2009.

 

Aquellos que piensan que la igualdad de género o la neutralidad de género debería ser algo intrínseco en una sociedad moderna, probablemente estén de acuerdo en instaurar dichos valores desde tan temprana edad. El partido ecologista ha sugerido, incluso, poner “pedagogos de género” en cada escuela de preescolar de Estocolmo, que puedan actuar como vigilantes. Pero por supuesto, los preescolares no pueden enarbolar argumentos a favor y en contra de las intervenciones lingüísticas, y no conciben o analizan los roles de género de la forma que nosotros lo hacemos.

Irónicamente, en el esfuerzo por liberar a los niños suecos de la llamada conducta normativa, los defensores de la neutralidad de género les están imponiendo una nueva serie de normas: ciertas formas de juego se convierten en tabú, la lengua se regula, y las interacciones y actitudes de los niños son detenidamente observadas por los docentes. Una escuela sueca se deshizo de sus coches de juguete porque los niños los “clasificaban desde una perspectiva de género”, dándoles un estatus más alto que a otros juguetes. Otra escuela de preescolar eliminó el “tiempo libre de juego” de su horario porque, como dijo un pedagogo del centro, es cuando los niños juegan libremente cuando “nacen y se asientan los patrones de género estereotipados. En el juego libre existe la jerarquización, la exclusión y la semilla para el bulling”.
Y así, cada detalle de las interacciones de los niños se controlan milimétricamente por parte de los preocupados adultos, que acaban problematizando cada aspecto de la vida de sus hijos, desde cómo forman vínculos de amistad a qué tipo de juegos juegan y qué tipo de canciones cantan.

Este artículo es una traducción personal del artículo Sweden’s New Gender-Neutral Pronoun: Hen, de http://www.slate.com. Podéis consultar el artículo original aquí.

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4 comentarios

Archivado bajo Educación Social, Traducciones

4 Respuestas a “ella, él, ¿ello? Suecia y la neutralidad de género.

  1. A mi esto me parece una exageración, además de un poquito antinatural. Estar todo el tiempo intentando evitar hacer referencias al género, es hacer referencia al género en sí mismo. Y que, por otra parte, el problema no es el género, sino la desigualdad entre ellos…

  2. Sí, bueno, la verdad es que el artículo da qué pensar. Estoy de acuerdo contigo; ignorar la existencia de géneros con sus características no es muy normal (otra cosa es usar esas caracteristicas para desvalorizar a uno con respecto al otro). Cualquier psicólogo sabe que un niño o niña necesita de referentes en los que apoyarse a la hora de construir su propio "yo" (incluida su identidad sexual). Con tal de que esos referentes sean buenos, democráticos y respetuosos, no veo más problemas. Si Freud levantara la cabeza, jeje…

  3. Pingback: Anónimo

  4. G.

    Por muy buena que sea la intención, e incluso si consiguieran eliminar los parámetros de género existentes de las mentes de esas nuevas personas (que imagino que será lo que buscan), el modo de conseguirlo no me parece el mejor, y el resultado me parecería en cierto modo falseado.

    En mi opinión, como persona que me siento (más que mujer, aunque entiendo y acepto que el resto me defina como tal) y como madre de una niña de casi 12 años -que sí se apoya en su género femenino para definirse-, el modo más honesto de educar a los niñxs es enseñarles a pensar, lo que implica incitarles a cuestionar cualquier idea que se les presente, y a expresar su opinión al respecto libremente, mostrando respeto por ellas incluso cuando no coincidan con las nuestras.

    En casa siempre hemos hablado de cualquier tema delante de Paula, nuestra hija, animándola a preguntar y a elaborar su propia opinión, que puede (y hasta cierto punto debería) evolucionar e incluso cambiar con el tiempo. No somos su única fuente de socialización, obviamente. Pero en eso consiste, en darle herramientas para que el día de mañana sea la persona que ella decida ser.

    Volviendo a tu entrada, los suecos ya apuntaban maneras… No sé si conoces un comic sueco de los años 70, llamado “Va a nacer un bebé” (lo tengo en pdf, por si lo quieres), donde los roles de género (a nivel sexual y socio-familiar) ya se mostraban más igualitarios que los de este país nuestro en la actualidad. Y de un modo natural, no como moralina.

    Me ha encantado el post.

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