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The Protester

No one could have known that when a Tunisian fruit vendor set himself on fire in a public square, it would incite protests that would topple dictators and start a global wave of dissent. In 2011, protesters didn’t just voice their complaints; they changed the world.


Read the article here.

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Los 10 culpables de la hambruna en Somalia

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/07/110727_africa_somalia_hambruna_causas_jg.shtml

Cuántos culpables…

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#SpanishRevolution

Ojalá sea cierto y esto vaya a algún sitio. Desde luego, yo me apunto, que el #15M me quedé a gusto gritando, pero aún tengo para rato.
Este video demuestra la actitud del gobierno hacia los manifestantes. Acampada en Puerta del Sol de Madrid desalojada a las 5 y pico de la mañana; la resistencia fue exclusivamente pacífica y eso nos enorgullece a todos, además de darle más valor a lo que defienden/defendemos.
Esta tarde, concentración en protesta a las 20h en Sol. Los que tengan la oportunidad de ir no deberían fallar; sería una pena dejar apagarse a la llama que ha costado tanto encender.
El mundo está mirando, a ver qué espectáculo les ofrecemos.
Difundan!

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Votar en blanco, votar nulo, no votar…

Artículo difundido por #nolesvotes

Probablemente has pensado en votar en blanco, votar nulo o, directamente, no moverte de la butaca de tu casa el 22 de mayo. Si es así, tómate diez minutos y lee este post mientras te tomas el café, porque voy a intentar hacerte ver de qué sirve cada una de las tres posiciones tal como están las cosas en España, con los datos en la mano y por qué #nolesvotes no te recomienda ninguna.

La abstención

#novotes es un hashtag que se deja ver junto con el de #abstencion mucho al igual que el de #nolesvotes. A veces incluso juntos. Pero no revueltos. No son lo mismo. Cuando alguien te dice que no votes, o decides no votar estás absteniéndote de expresar tu opinión en las urnas. Abstenerse es simplemente no votar. Quedarte en casa el día 22 de mayo viendo la tele y punto.

La diferencia sutil entre la gente de #novotes y la de #nolesvotes es que mientras la primera te dice que te abstengas, la segunda te dice que no te abstengas, pero que no votes a los de siempre. ¿A quién hacerle caso? Por supuesto, a quien tú quieras, el voto es tuyo. Pero antes de decidir toma esto en cuenta.

Si no votas, probablemente es para expresar tu descontento con la situación de la política española. Probablemente digas “estoy en contra de un sistema que me toma el pelo, así que no participo en el sistema“. Algunos de los que han montado la página de Facebook de malestar.org, piensan así. Muchos de vosotros seguro que también. No obstante, los no-votos en el sistema electoral español no cuentan nunca. Ni para mal, ni para bien.

Pongámonos en antecedentes. Si leísteis mi post del martes, ya sabréis la historia de las elecciones catalanas. En 2010 igual que en 2006, la fuerza más votada en las elecciones catalanas fue la abstención, con un 40% y 43% de abstenciones respectivamente. Ningún partido superó esos porcentajes en ninguna de las dos ocasiones. Ni siquiera el partido más votado, CiU. De hecho en las de 2006, a pesar de no haber ganado ninguno, los partidos del tripartito se propusieron tumbar al partido más votado y juntando sus cachitos, hicieron gobierno por encima de la voluntad popular.

El caso del referéndum para la Constitución Europea es el más chocante. Según el Gobierno, de cara a la Unión Europea, fuimos el primer país en aprobar la Constitución Europea por mayoría en referéndum. El caso es que sí, el 76% de los votos fue para el sí, por lo que la Constitución fue aprobada por una amplia mayoría. Eso sí, solo fue a votar el 42% del censo. Casi el 60% de los españoles se quedó en casa. Fue la participación más baja de toda la historia de la democracia. ¿Sirvió para demostrar algo? No. La Constitución se aprobó pese a ello.

Por lo tanto, en España, la abstención no significa que estés en contra del sistema. En España tu no-voto se va a tomar como un voto a la mayoría. Un “me da igual lo que salga, ya veremos cómo me las apaño luego”. Si realmente te da igual lo que salga, perfecto. Si te da igual que suba el paro, la gasolina, las hipotecas, la delincuencia… En fin, eres libre de no votar. Pero si estás hartito o hartita de este tinglado, no tienes más remedio que ir a votar si quieres que se te oiga. Si no, tu abstención se la van a pasar por el forro.

Curiosamente, echando la vista atrás, si revisas los datos de todas las elecciones generales en España, la abstención nunca ha bajado del 20% ni ha subido del 32%. Eso quiere decir que siempre, más de dos terceras partes de los votantes censados ha ido a votar. ¿Pero sabes cuándo se ha ido a votar más masivamente? Cuando había necesidad de cambio.

  1. En 1977. Hubo solo un 21% de abstenciones, a pesar de que los españoles estaban poco acostumbrados a votar, recién saliditos de una dictadura. ¿Por qué? ¿Las ansias de cambio, quizá? ¿La necesidad de validar la nueva democracia? ¿Las ganas de ser ellos mismos quienes decidiesen su futuro? Seguramente. Las siguientes elecciones de 1979, obligadas tras ratificar la Constitución, volvieron a dar a UCD como ganador. Parece que la gente ya daba las cosas por logradas, porque la abstención (la gente del “me da igual”) subió al 31% de golpe, hasta que pasó algo gordo.
  2. En 1982 se registró la menor abstención de la historia. El 80% de los españoles salieron a votar masivamente. Solo el 20% se abstuvo. De nuevo con las ansias de cambio. Adolfo Suárez había dimitido. Acabábamos de tener el famoso 23-F. La democracia había subsistido, mantenida con palillos y había que revalidarla, no fuese a ser que a alguien se le ocurriese quitárnosla. Sin duda, un momento histórico que, también significó un cambio. De UCD pasamos al PSOE de Felipe González.
  3. La abstención volvió a fluctuar en torno al 30% hasta otro mínimo: en 1996. Bajó hasta el 22,6%. Curiosamente con otro cambio: los votantes escogieron al PP después de una serie de escándalos del PSOE. Y ahí se quedó hasta que se le ocurrió meterse en la guerra de Irak.
  4. En 2004, después de haber pasado por otro despunte superior al 31% de no-votos al “me da igual”, la abstención volvió a bajar hasta el 24% a favor del cambio. El cambio relativo. El cambio de nuevo al PSOE, que lleva ahí desde entonces.

Como queda patente, la lectura que se hace en la sociedad y la política españolas del no-voto o abstención no es de rebeldía contra el sistema. Es más bien de continuismo. Las elecciones en las que hay abstención, mantienen el status quo conseguido en las anteriores. Las elecciones en las que hay alta participación generan cambios.

Si pretendes quejarte con tu abstención, te recomiendo que consideres una mejor manera de hacerlo, porque si no, te van a tomar por el pito del sereno.

El voto nulo

El voto nulo es el voto ambiguo. Los votos con papeletas no oficiales, votos a más de un candidato, votos rotos, votos con dibujitos, etcétera, todos esos son votos nulos, porque aunque el votante se ha personado para dar su voto, el voto no se atiene a las reglas de los votos.

Este voto, igual que las abstenciones, no suma votos en el cómputo global de votos emitidos y, para los efectos, es lo mismo. Se registra como nulo para que la contabilización al final de la jornada, entre válidos, nulos y abstenciones, sume el 100% y nadie diga que ha habido tongo.

Históricamente, en España, siempre ha habido muy pocos votos nulos. En las generales sólo ha superado el 1% las primeras 4 elecciones de 1977, 1979, 1982 y 1986, y se lo podríamos achacar perfectamente a que estaban todavía aprendiendo cómo funcionaba eso de votar.

El hecho de que el voto nulo no sea computable lo hace una muy mala elección si quieres cambiar las cosas. A todos los efectos, en España funciona igual que una abstención. Y si las abstenciones no hacen nada por el cambio, imagínate lo que hacen los votos nulos que prácticamente no superan el 2%.

En #nolesvotes te podríamos pedir que votaras a “Conejitos suicidas” o al “Partido de la Pantoja de Puerto Rico“, o a cualquier chorrada que te viniese a la mente. Incluso meter una pegatina de #nolesvotes en el sobre. Daría igual. Tu voto sería igualmente nulo y dejarías las cosas igual, porque tu voto no sería válido. Sería papel mojado.

El voto en blanco

Según la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, en su artículo 96, punto 5: “Se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”.

¿Qué los diferencia de una abstención o un voto nulo? El tema de que sea un voto “válido”. El voto en blanco es válido porque sí cuenta para el cómputo final de votos. Pero si te piensas que se va a traducir en escaños en blanco, te equivocas de pleno. Entonces, ¿qué se hace con ellos?

Continuar leyendo en http://www.pateandopiedras.com/2011/04/la-diferencia-entre-abstenerse-votar-en-blanco-y-el-no-les-votes/

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Desmontando mitos: inmigrantes y ayudas estatales

Los españoles están convencidos de que los extranjeros reciben muchas más ayudas

El caldo de cultivo para que se produzcan estallidos sociales a cuenta de la inmigración crece día a día en España. La evolución de los indicadores del Centro de Investigaciones Sociológicas refleja un rechazo creciente a la presencia de extranjeros en el Estado español y a las consecuencias que ello supone. Las propias percepciones ciudadanas sobre el fenómeno muestran una distorsión tan elocuente como inquietante.

Por ejemplo, los españoles están convencidos de que los inmigrantes constituyen el grupo que más ayudas recibe del Estado, incluso por delante de las personas mayores que viven solas. Y en lo relativo a la percepción sobre el número de extranjeros en España, las sensaciones se encuentran también muy alejadas de la realidad. Aunque sólo una de cada diez personas que viven en España ha nacido fuera del país, los españoles multiplican por dos esa proporción. Y a partir de ahí, únicamente el 17% de los ciudadanos (tres puntos menos que en el 2008) cree que el número de inmigrantes es aceptable, mientras que más del 70% piensa que las leyes sobre extranjería son demasiado o más bien “tolerantes”.

El auge de los juicios negativos sobre la inmigración se extiende incluso a la contribución de los trabajadores extranjeros a la economía del país. Según el último sondeo difundido por el CIS sobre “actitudes hacia la inmigración”, casi el 60% de los españoles (siete puntos más que en el 2008) se muestra convencido de que los inmigrantes reciben del Estado más de lo que aportan. Y únicamente el 20% piensa que reciben tanto como aportan.

Se trata de juicios muy severos, ya que la realidad estadística estaría más cerca de lo que opina sólo el 8% de los ciudadanos: los extranjeros reciben del Estado menos de lo que aportan (concretamente, hasta 5.000 millones de euros menos, según un estudio de la Oficina Económica del Gobierno realizado en la anterior legislatura). De hecho, los prejuicios al respecto llegan al extremo de ocasionar percepciones contradictorias. Así, casi el 80% de los ciudadanos admite que los inmigrantes desempeñan trabajos que los españoles rechazan. Sin embargo, a renglón seguido casi el 60% asegura que los extranjeros quitan puestos de trabajo a los españoles.

Las opiniones más críticas se concretan, no obstante, en un ámbito –el de las prestaciones y los servicios sociales– donde la inmigración compite directamente con la población autóctona y, por lo tanto, los efectos de su presencia son más tangibles y se convierten en objeto de polémica. De ahí que crezcan gradualmente, hasta convertirse en mayoritarias, opiniones como que los inmigrantes reducen la calidad de la sanidad (o “abusan” de ella) y empeoran la educación allí donde su presencia es muy nutrida (además de “recibir más ayuda escolar”). Como consecuencia de ello, ha aumentado también la cifra (hasta rozar el 60%) de partidarios de que los españoles tengan preferencia en la educación pública.

[La realidad nos muestra que los alumnos inmigrantes tienen derecho a los Servicios Escolares en las mismas condiciones que los demás alumnos, y que los servicios de subvenciones escolares van dirigidos a los menores provenientes de familias con escasos recursos económicos, independientemente de su condición de inmigrantes o nacionales. Con respecto a la calidad de la educación, es preciso mencionar que la mayoría de países europeos (Finlandia, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica) trabajan el mismo modelo de integración del inmigrante en las aulas ordinarias, también ofreciendo un apoyo extraordinario transitorio fuera de éstas. Quizás la diferencia de resultados se deba a la escasez de recursos (profesores auxiliares en aulas con gran número de alumnos con diferentes necesidades, materiales y espacios adecuados, formación específica…) a la que los profesores españoles se enfrentan.]

En términos generales, una cifra resume mejor que nada la evolución crítica con la inmigración: hasta el 2008, casi la mitad de los españoles consideraban positiva para España la presencia de extranjeros. En cambio, un año después, esa cifra había caído al 41%, mientras que más del 35% veían ya más perjuicios que ventajas en la presencia de inmigrantes. En realidad, sólo un 13% de los españoles señala entre los aspectos positivos de la inmigración su impacto sobre la economía o sobre el sistema de pensiones.

Ahora bien, es en el plano de la convivencia y la integración donde se alimentan en mayor medida los recelos hacia los inmigrantes. Por ejemplo, un 30% de los españoles asocia la inmigración con el aumento de la inseguridad, y otro 13%, con el choque cultural. Es más: el 60% de los ciudadanos subraya la necesidad de que los extranjeros adapten sus costumbres a la sociedad en la que viven. Y en la lista de requisitos que harían recomendable la presencia de un inmigrante en España, el más importante –y a gran distancia de los demás– sería su disposición “a adoptar el modo de vida” del país. En cambio, que sea cristiano o blanco merece una valoración bajísima. Y buena prueba de que el punto de fricción se encuentra en los conflictos culturales es que el rechazo al uso del velo islámico ha crecido casi diez puntos en sólo un año.

En cambio, las posiciones de principio apenas han variado en la sociedad española: casi el 80% sigue creyendo que los inmigrantes han de poder traer a sus familias; casi el 90% continúa pensando que tienen derecho a cobrar el seguro de desempleo, y más del 60% considera que han de poder votar en las municipales o acceder a la nacionalidad española.

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IV Encuentro Nacional de Estado del Malestar

Madrid

Ya van llegando las imágenes y los videos de un encuentro que ha tenido mayor participación que el anterior, pero menor que el siguiente…

Razones para que te unas a nosotros:

– Desempleo (40% de jóvenes sin trabajo).
– Que un español, después de estar 35 años cotizando, pueda cobrar como máximo 32.000 euros anuales mientra que un diputado o un senador tiene que estar sólo siete años en el cargo para optar a esa misma pensión.
– Vergonzosa sumisión de los principales sindicatos y consecuente desatención a los derechos del trabajador.
– Que los programas armamentísticos reciban 5 veces más dinero en España que la investigación sanitaria, y 2 veces más que las universidades.
– Que el gobierno quiera solucionar “la crisis” pidiendo aún más contribución al ciudadano medio, mientras que “ayuda” con nuestro dinero a los bancos que la provocaron.
– Que te haga sonreír irónicamente la idea de poder tener algún día un hogar propio, una familia o un trabajo estable (en España, al menos).

No podemos olvidar que nuestro momento histórico es el resultado de una serie de acontecimientos y decisiones; decisiones que nos han hecho llegar hasta aquí. No podemos olvidar que la realidad es susceptible al cambio, que nuestro presente será en unos años nuestra Historia, y que ese futuro será el resultado de las decisiones que tomemos ahora.
Y no podemos olvidar que, según la Declaración de Derechos Humanos, la vigilancia de la Sociedad Civil (nosotr@s) es fundamental para limitar la corrupción y la vocación autoritarista de los Estados.

Nos vemos el viernes en la calle? Busca tu ciudad en http://www.malestar.org.

Y para que veas que no estarás sol@:

Sevilla

Cádiz

Cantabria

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Israel: idéntica cartografía, geografía variable

Israel cree que el triunfo de las revoluciones de Túnez y de Egipto le supone una muy mala cosa. Que la televisión muestre a ciudadanos árabes educados y no islamistas,que en perfecto inglés exponen sus articuladas opiniones sobre la democracia sin recurrir a la retórica antioccidental, no puede ser […]

Sigue en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Israel/identica/cartografia/geografia/variable/elpepuopi/20110303elpepiopi_4/Tes

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Observatorio de Mujeres Palestinas


El Observatorio sobre las Mujeres Palestinas está concebido como un servicio necesario y especialmente útil para que directamente desde la sociedad civil palestina se fortalezca y se den a conocer prácticas y acciones de las mujeres palestinas sobre la situación de ocupación […]

http://www.mujerespalestinas.es/presentacion/

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Estado de Malestar

En tres días ya somos más de 5500 personas. Para información sobre el movimiento y sus bases… Para impresión de flyers, pancartas, carteles varios… Para info sobre la próxima movilización en tu ciudad…

www.malestar.org


http://twitter.com/estadomalestar

http://www.facebook.com/event.php?eid=197063920321039

Esto se mueve.

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El Manifiesto de la Juventud

No voy a añadir ningún comentario personal, porque la propia introducción del autor del manifiesto podría haberla escrito yo, o cualquiera de nosotr@s…
¿Nos quejamos de que la juventud española no hace nada? Hagamos algo. Y el primer paso es suscribir este manifiesto, difundirlo, contribuir a su viralidad y sobre todo, empezar a creernos que podemos hacerlo. La situación en España no es más inmutable que en Islandia, Túnez o Egipto.


http://manifiestojuventud.blogspot.com/

“Soy un joven hastiado de la situación en España y sé que no estoy solo. […]
Continuamente tenemos las mismas discusiones con los colegas: “que si esto nunca va a cambiar”, “que si es lo que nos merecemos”, “que si son los políticos”, “que si son los banqueros”, “que si no votas a los dos grandes no sirve para nada tu voto” y no nos damos cuenta que el problema reside en nosotros, en nuestra pasividad y falta de interés. Por lo que llegó la hora de decir: ¡basta!” (sigue leyendo y suscribe el manifiesto aquí)

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